Fiesta RAVE en s’Hort de sa Cova y la desprotección nocturna de la Serra de Tramuntana
Esta pasada noche nos encontramos en pleno apogeo de la antesala a las Perseidas. El enclave escogido para contemplarlo fue
s’Hort de sa Cova, en la costa de la Serra de Tramuntana, con unos agradables 25 grados. Es un punto que acompaña por la espectacularidad y la característica tranquilidad y silencio de la zona, aunque el punto álgido será entre los días 12 y 13 de agosto, coincidiendo con el eclipse total de sol.
Durante la tarde de este sábado se empezaron a aglomerar docenas de personas con multitud de efectos y equipo de música —hasta siete altavoces de gran potencia—, focos de colores y velas eléctricas repartidas por el bosque y la orilla de la playa. El jaleo comenzó al atardecer y se prolongó hasta las seis de la mañana.
Fue una fiesta rave en toda regla, no una simple acampada ni un descuido vecinal. Era una actividad planificada y furtiva que utilizó el espacio natural protegido como un recinto de ocio nocturno, vulnerando de forma flagrante la legalidad vigente en las Illes Balears, tanto el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Tramuntana como la Ley para la Conservación de los Espacios de Relevancia Ambiental (LECO).
Un espacio natural es para disfrutarlo con tranquilidad, silencio y respeto, no transgrediendo de forma intencionada toda la normativa vigente, promocionando una actividad masificada totalmente ilegal y perturbando a la fauna mediante equipos potentes de música y la instalación de iluminación artificial no autorizada en espacios de interés especial.
Hemos de tener en cuenta que el volumen de los equipos de sonido altera de forma drástica los ciclos biológicos de la fauna protegida y las aves nocturnas, además de destrozar el derecho al descanso de quienes disfrutan del medio natural con respeto.
El problema: la falta de medios y recursos de vigilancia
Lo ocurrido destapa una brecha estructural alarmante en las tareas de vigilancia de las cuales es responsable la Administración en la Serra de Tramuntana. No estamos en contra de una regulación adecuada y justa, sino en contra de este tipo de acciones dañinas que degradan el entorno natural, generando ruidos que dañan el ecosistema, acumulación de residuos y aglomeraciones festivas desmadradas, sin control ni respeto por su entorno.
A la una y media de la mañana la fiesta iba en aumento, al igual que el ruido de los altavoces. Tras hacer caso omiso al aviso de los compañeros, y en los cuales los participantes a ese acto se definieron como “naturistas”, se optó por avisar al 112, el cual respondió que enviaría a la Guardia Civil, cosa que no pudo hacer al encontrarse con su servicio saturado. El hecho es que en la Serra de Tramuntana dispones de una sola patrulla de vigilancia de la Guardia Civil según se manifestó, y que la mayoría de los pueblos de este enclave no tienen policías locales de servicio en horario nocturno, una situación de grave riesgo en este espacio también habitado.
La Tramuntana es un territorio desguarnecido por las noches, con una vigilancia mínima e insuficiente para sus 114.000 habitantes. No obstante, hemos de tener en cuenta que la densidad y concentración de población varía enormemente: mientras que las localidades más grandes o de costa superan los varios miles de residentes, los municipios situados estrictamente en el núcleo montañoso son de población muy reducida —como Escorca, que ronda los 200 habitantes, o Estellencs, que no alcanza los 400—, haciendo de ellos unas administraciones ineficaces y obsoletas por tamaño, al no poder dar respuesta a la necesidad de sus empadronados.
El territorio queda desprotegido al caer el sol, exponiendo a sus habitantes a delitos e infracciones totalmente impunes que les perjudican. Ante esta falta de soluciones, además de raves como ésta, sufrimos robos y carreras ilegales de motos y coches en las que se arriesga de forma importante la vida de las personas, por no hablar de la vulnerabilidad ante emergencias sanitarias o de otra índole.
Este año nos reunimos con representantes del Consell Insular de Mallorca en relación con la futura Ley de la Serra de Tramuntana, a la cual Unids per conserva ha presentado alegaciones. Entre los puntos expuestos figuraba el de la seguridad; sin embargo, se nos indicó que este aspecto no formaba parte del fin principal de dicha norma —algo que el sector considera muy necesario—, descargando la responsabilidad en las leyes aprobadas y en el propio Govern Balear, quitándose el polvo y desentendiéndose de la dotación de medios para puntos críticos como este.
Soluciones y acción institucional
Desde Unids per conserva, y plenamente conscientes de este grave problema de falta de recursos, hemos presentado un escrito para consultar de qué medios dispone el Organismo Gestor de la Serra de Tramuntana y reclamar soluciones efectivas. Exigimos garantizar una mejor dotación, recursos y formación para una correcta cobertura y asistencia ante eventos de este calibre, sabedores de que, año tras año, localizamos situaciones similares organizadas e incluso popularizadas a través de redes sociales y marketing exclusivo.
Por tanto, estaremos a la espera de los argumentos que nos remitan desde la Conselleria de Medi Ambient i Territori y otras Administraciones como contestación a nuestra denuncia formal y revisión de medios adecuados. En dicho escrito hemos solicitado que se traslade también al Govern Balear la necesidad de establecer un protocolo de actuación eficaz, sobre todo en lo referente a la gestión de avisos ciudadanos nocturnos en todos los ámbitos.
La Serra de Tramuntana es Patrimonio Mundial de la UNESCO, no un recinto ferial. Exigimos recursos reales, vigilancia efectiva y evitar la repetición de actividades como en s’Hort de sa Cova, y que nuestra isla deje de ser tierra de nadie al caer la noche.





