Los trenes de Mitjorn y Sa Pobla, un éxito de consenso y participación ciudadana. Una inocentada.
Por triste que parezca nos ha caído la inocentada del año de Unids. Hoy nos habría encantado publicar lo siguiente: La Conselleria de Vivenda, Territori i Mobilitat del Govern de les Illes Balears parece haber obrado el milagro: un consenso amplio, transparente y ejemplar en torno a las nuevas líneas ferroviarias de Mallorca. Estamos, según dicen, ante uno de los procesos participativos más ambiciosos de la historia reciente de las islas.
El proyecto no es el típico carpetazo de despacho, sino el fruto maduro de una escucha activa a vecinos, entidades sociales, ayuntamientos, ecologistas y sectores económicos. Para cumplir la Ley de Transparencia esta vez no ha hecho falta pedir las cosas por burofax: han publicado todos los informes ambientales, estudios acústicos, análisis de impacto ambiental y las respuestas detalladas a cada una de las alegaciones presentadas, tanto en el proyecto de Mitjorn como en el de Sa Pobla-Alcúdia.
El paraíso de los payeses y la conectividad ecológica
El trazado definitivo protege el medio rural, esquiva las zonas de alto valor ecológico e incluso incorpora pasos de fauna para que las diferentes especies que habitan nuestro entorno mantengan su conectividad genética. Se cuidan los recursos hídricos y se rediseña el mapa para no destrozar las fincas rurales.
Además, el proyecto mima el producto local: se mantiene la actividad agrícola a capa y espada, garantizando compensaciones justas a los payeses y estudiando cada caso de forma individualizada. Una sensibilidad social que en la historia de las obras públicas de Baleares no se había visto jamás.
Palma y Llucmajor: transporte público de primera para el residente (y adiós al coche)
En las zonas urbanas, se acabó lo de diseñar pensando sólo en el turista: el residente es el rey. La línea contará con doble vía en todo el recorrido para asegurar frecuencias rápidas y un servicio de transporte masivo que realmente funcione, con nuevas estaciones soterradas en el Polígono de Son Morro, Son Llàtzer y en el núcleo urbano de Son Ferriol.
La Playa de Palma tampoco se queda fuera. Habrá estaciones subterráneas en Ca’n Pastilla y Ses Meravelles, e incluso una parada en la Avinguda d’Amèrica, en las puertas de la comisaría de la Policía Local y de la Oficina de Atención Ciudadana de referencia de Playa de Palma.
En Llucmajor, los ingenieros han pensado sobretodo en el descanso de los vecinos y en la mínima afección sobre sus propiedades y explotaciones agrarias. Nada de trenes en superficie partiendo su avenida principal; aquí se apuesta todo al soterramiento, tanto en s’Arenal como en el núcleo urbano del propio Llucmajor. Además, se abandona definitivamente el desfasado trazado antiguo para no tocar suelo rural, se respetan los aparcamientos y ya se planifica la previsión de una posible ampliación hacia las masificadas urbanizaciones de la costa en el futuro.
De Campos al norte: un despliegue digno de Suiza
En Campos, el final de la línea es el broche de oro. El Govern ha comprado entera la propuesta técnica de Unids per Conservà: el tren irá por la ronda del Rei Joan Carles I y la estación tendrá unas dimensiones y una calidad arquitectónica integradas completamente en el entorno rural del pueblo.
El mapa de futuras ampliaciones para conectar el Migjorn abarcarían desde de Sa Colònia de Sant Jordi a una gran estación intermodal soterrada en Manacor, pasando por Santanyí, Llombards y Felanitx.
¿Y en el norte? La futura conexión Sa Pobla–Alcúdia es otra obra de arte de la ingeniería amable. Dos estaciones soterradas en Sa Pobla (una bajo la antigua estación y otra bajo el parque de Ca’n Cirera Prim) para que cualquier vecino llegue al tren en 10-12 minutos andando.
A partir de ahí, el tren cruzará Sa Marjal de forma subterránea durante casi cuatro kilómetros mediante cajones prefabricados con la finaliad de ahorrar costes y para no alterar el ecosistema, preverá la conservación y restitución de la tierra superficial de la cubierta destinada al cultivo, y dejando lista una desviación hacia Pollença con anticipación a una posible ampliación en el futuro. El resto del camino irá elevado sobre pilares estilizados hasta Alcúdia y el Port d’Alcúdia, con raíles silenciosos y sistemas antirriadas para proteger fincas y caminos.
“Otra forma de hacer política es posible”
Mallorca se va a convertir en el gran referente europeo de infraestructura pública y consenso social. Un ejemplo de cómo combinar movilidad moderna, respeto al mundo rural y ecologismo. Otro punto a tener en cuenta es la redistribución de la producción de hidrógeno de Lloseta hacia Alcúdia, lo que podría plantear en el futuro el abaratamiento del transporte ferroviario hacia opciones como la pila de combustible con energía de kilómetro cero y cero emisiones.
Fuentes cercanas a los despachos oficiales han asegurando que “otra forma de hacer política es posible” y que “escuchar a los afectados no retrasa los proyectos, sino que los mejora”. Tras más de un año de colaboración la Administración ha mandado un agradecimiento público a Unids per Conservà por su capacidad de unir visiones de futuro.





